Pase un tiempo bloqueada, no me surgían las palabras y
ningún tema era suficiente para dejarme llevar. Probé ideas “nuevas” tal vez si trato de escribir un cuento… pero
seguía sin sentirme satisfecha con el resultado así que pensé ¿por qué no escribir sobre lo difícil que se vuelve
escribir? Me pareció una idea buena ya que de lo que más puedo hablar ahora es
de lo vacía que me siento cada vez que abro una página en Word y veo titilar a
mi buena amiga la rayita negra que en este momento no logro recordar cómo fue
bautizada o cuando intento escribir a mano pensando que sí vuelvo a las raíces
tal vez recupere la musa pero nada, después de cinco líneas aleatorias donde
pruebo todas las maneras de escribir mi nombre renunció. También quiero sumar a
mis frustrantes intentos de escribir el hecho de que ahora soy aún más
consciente de mi falta de técnica y que nunca sé dónde va punto o una coma o un
punto y coma, qué no tengo ni remota idea de qué es una coma vocativa y de qué
hace muy poco descubrí que había un presente pluscuamperfecto. Así que aun con
todas estas cosas encima quise escribir que no tengo ni idea como escribir.
El problema empezó cuando
me gradué del colegio y ya no podía
escribir cuentos en todas las clases; mis mejores cuentos siempre fueron en
Matemáticas porque odie tanto esa materia que me dejaron pasarla solo para no
ver mi cara porque perdí de sexto a décimo cada uno de los periodos de
matemáticas, álgebra, trigonometría y una que no me tome ni la delicadeza de
recordar el nombre y lo mejor era que siempre tenía una excusa: de sexto a
octavo me toco una profesora desvergonzada que no enseñaba nada sino que
hablaba por celular así que no me quedo otro remedio que ignorar todo.
(PAUSA POR UNA CRISIS
DE AGUACATE EN LA COCINA)
Bueno no quiero alargar
el drama con mis profesores de matemáticas, esa historia es para después, aquí
estamos hablando de que en la parte de atrás de todos mis cuadernos tenía las
mejores historias de amor que se pudiera imaginar una niña de 13 años que por
tímida y “rara” no pensaba en lo mismo que sus compañeras y (esto es tomado de
la realidad) por eso era la mejor amiga relegada del grupo. Otra historia que
tal vez algún día cuente.
Aunque mis mejores
historias salían de las clases de español de las que ahora sé eran pésimas o yo
tenía un déficit de atención gigante que nadie nunca noto porque no se muchas cosas
básicas que debería saber, aun así fui la mejor alumna de Español todos los
años menos esa vez que nos llevaron un practicante medio periodo que por alguna
razón desconocida me paso todos los exámenes perdidos y los talleres y los
orales, en fin, tal vez el sí vio mi déficit pero no lo dejaron curarme porque
no solo no le valieron su calificación sino que al próximo corte no lo vimos
más (Donde quiera que estés perdóname ahora sé que tenías razón)
Pase el colegio
explotando mi vena escritora como les decía pero a la hora de la verdad no
tenía nada, ni siquiera sabía dónde poner una tilde, aunque la imaginación me
decía lo contrario porque podía inventarme una historia en una rascada, lo
difícil era ponerla en el papel; dibujar no es lo mío, lo sé porque lo intente
y eran garabatos que a mucho honor quería pero no dejaban de ser garabatos así
que sé que lo mío es inventar. Solo eso. Entonces busque soluciones
desesperadas, me abrí un blog que prometía ser la solución a mis males ya que
se podían escribir historias cortas y con errorcitos por aquí y por allá donde
lo importante era la intención pero el salto creativo solo me duro tres
entradas y volví a verme a solas con mi amiga la raya negra titilante, ya en
este nivel no nos queríamos y sentíamos que debíamos terminar la relación por
lo sano.
Como seguí teniendo
ideas locas pero muy cortas y muy flojas me quede en Twitter donde todo cabía y
te iban corrigiendo en tiempo real, el ejercicio se volvió muy bueno para la
técnica pero cuando quise sentarme a escribir ya enterada un poco más de todo
lo que debía saber había perdido a mi parecer el toque.
Recordé que la entrada
era sobre no saber escribir y ahora que ya hice un breve paseo por mi vida,
retomo, creo que nadie sabe realmente como escribir y cada quien lo intenta lo
mejor que puede. Lo importante es que cuentan con lo que todos los que queremos
escribir deberíamos tener: ideas.
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