domingo, 10 de abril de 2016

Las series, el amor and chill.

Quiero hablar del amor porque como toda emoción generada por una cadena de reacciones químicas no quiero esperar a que me corten el suministro para decir obviedades.

Me pareció muy cómico que hoy cuando llego la hora semanal que dedico a ver series, cuando fui a agarrar el pc lo vi como una cosa muy triste porque simplemente me iba a acostar en el mueble a alternar entre "Better Call Saulito" y "Dame Devil" y tomar limonada hasta que me dieran las diez de la noche para dormir. No supe cómo tomar que una persona fuese capaz de cambiarme la percepción que tenía sobre mis "planes divertidos" de fin de semana.

Después del momento cómico llegó la preocupación, "esto no me parecería aburrido si estuviéramos los dos, pero si estuviéramos los dos ya no sería mi hora semanal de ver series..." esa parte no me preocupó mucho porque igual no le tengo tanto cariño a las series pero luego mi cerebro desocupado siguió maquinando, "¿y si me acostumbro a ver series con él y luego pasa algo?" y pues ya no pensé sólo en las series, pensé en las cosas que hacemos y que pasaría con esas cosas si pasa algo! 

No quise seguir pensando porque aparentemente soy capaz de desatar un brote de virus mortal en mi cerebro si seguía por ese camino. 

Que asunto tan complicado es el amor, me pareció. 

Al final decidí no ver series, escuchar música (cosa aun peor, diría yo, para las cuestiones del amor) y venir a escribir que ahora no sé qué hacer con la hora semanal de series. 

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