miércoles, 8 de noviembre de 2017

¡LIBERTADES!


Este año (y estamos en Noviembre) ha sido exageradamente caótico y revelador, por fin acepte que soy un adulto y que me toca decidir sobre mi, lo que por supuesto hago muy mal. 

Quiero hacer un recuento de todo el año porque en serio siento que si no lo dejo por escrito tal vez se me olvide y deseo recordar cada segundo porque he tenido momentos muy reveladores tipo Homero Simpsons hablando con el coyote en el desierto pero sin las drogas (okey si hubo drogas pero muy poquitas). 

Para hablar de este año tengo que hablar del pasado, que fue un año muy frustrante porque tenía un trabajo en un ambiente hostil, seguía sin saber que hacer conmigo y con planes mal elaborados, me metí en relaciones insanas y un montón de cosas más por consiguiente cuando empece 2017 era una caída en picada asegurada. 

En los primeros dos meses pude cortar los lazos con las malas relaciones, me quede sin trabajo, absolutamente sin ingresos y con un proyecto muy débil a la vista pero me aferre a eso con mi vida, decidida a que si iba a cambiar tenía que empezar por el trabajo. 

Con esa decisión empecé a equilibrar mi balanza, ha sido un proceso duro porque aún a final de año no he logrado terminar de ponerme de pie pero estoy muy agradecida con todas las cosas que he conseguido por haberme arriesgado. 

La cuestión no es solo económica porque siendo clara de eso no hay es pero nada. 

La cuestión es que este año me conocí en el fondo del pozo, descubrí cuáles son mis miedos, entendí que quiero para mi en el futuro, sola y con pareja.

Entendí mi propia vida, ame a mis amigos y si se puede decir creció aún más el respeto que le tengo a mi madre porque sin ella mi vida no tiene sentido. (también entendí eso)

Digamos que ahora tengo un trabajo donde puedo proyectarme y hacer planes, tengo amigos que son valiosos solo por quererme y tengo claras mis metas. 

Esto sigue siendo duro porque no encuentro ninguna tabla de la que aferrarme, solo soy yo en medio del desastre y la única forma de llegar a la orilla es bracear. 

El otro año esta lleno de promesas y planeo cumplirmelas todas porque son promesas que me he hecho gracias a las decisiones que tome y merecen ser vividas y volverse reales. 

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