domingo, 9 de septiembre de 2018

No Comeréis


Recuerdo cuando pensaba que escribir era sencillo porque mis manos buscaban el papel sin darme cuenta realmente de lo que estaba haciendo. 

Era mi forma de respirar en una época en la que no sabía hacer otra cosa. 

Siempre me digo que no sé cuándo dejé de hacerlo pero creo que si lo analizara podría ver el momento en que cogí una hoja y no pude volver a poner palabras en ella sin sentir que era todo un desastre.

En ese momento me volví un desastre en general. 

Empecé a vivir mi existencia de ese modo, creyendo que en cada aspecto de mi vida era un desastre y por lo tanto eso esperaba dar. 

Tampoco sé en que momento me di cuenta  que no soy un desastre, que realmente soy buena en muchas cosas y que si quiero ser buena en otras requiero esforzarme. 

Parece algo básico pero no lo es, realmente no es básico porque interiorizar el propio conocimiento de si mismo es de las cosas más difíciles que hay, para es como tratar de instalar un programa en un computador de avanzada usando un disquete. 

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