No sé cómo procesarlo y ponerlo en palabras, porque lo siento como una bola pesada de metal en el pecho. Como algo que se hunde cada día más y que no me deja espacio para respirar.
Esta bien aceptarlo, creo.
Aceptarlo es saber que existe, comprender que está ahí y que está en mi. Me parece que no podría empezar a hacer algo sino aceptará que tengo una bola en mi pecho.
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