sábado, 23 de marzo de 2019

Si no hay química no hay corazón


Esta semana ha sido, como pocas, muy dura de vivir y no exactamente porque todo me este saliendo mal. Curiosamente pasa que todo marcha como yo quiero que marche.


Decidí lo que no me había decidido a decidir y dije en voz alta palabras que no había querido pronunciar y cuando abandonaron mi cuerpo y cumplieron su función todo sobre lo que estaba parada se movió.

Es importante aclarar que aunque estoy muy quebrada en este momento estoy tranquila porque mantengo la mente en el norte. Mi Norte.

Este pequeño barco que con los golpes parece que se hunde cada vez hasta ahora sigue manteniéndose en rumbo, eso sí, cada vez con más parchecitos.

He tenido que revisar varias muchísimas veces qué es lo que estoy haciendo, cómo cuando uno no esta seguro de que los pies le van a responder y en cualquier momento las rodillas van a tocar tierra. Me descubro dolorosamente, me conozco en un momento en el que no creí llegar a estar nunca.

Y no es porque anteriormente nunca me hubiera pasado tener que volver a empezar, la diferencia en este caso es todo el camino que tenía por delante y que ahora debo abandonar sin *razón aparente*

Razones podrían ser miles pero ninguna se me hace lo suficientemente grande, fuerte, valida. Cada día que pasa veo más y más pequeña la razón por la que me metí en esto.

Tengo que repetirme que esto es por mi, así sienta un hueco gigante en el pecho y sienta que no tiene sentido.

Debo recordarme que debo correr muchísimo para alcanzarme porque otra vez me deje atrás.

Esta vez las lagrimas me salen como ácido porque no son las lagrimas de "por qué te fuiste" sino que son lagrimas de "¿qué putas estábamos haciendo?" son lagrimas de ver mi casa vacía, son lagrimas de ver mi reflejo solo en la sombra de la calle, son lagrimas de entender que nadie jamás volverá a llenar ese espacio que tiene una figura recortada a tamaño real.

Que aunque sané todos estos vacíos, siempre tendré esa figura recortada en mi.

Me siento molesta, lastimada, herida, triste y abandonada pero respiro y sé que en algún momento todo esto pasara. No solo para mi sino también para él.

2 comentarios:

  1. He leído este texto decenas de veces. Quizá ha corrido mucha agua bajo el puente desde que lo escribiste hasta este momento. Vendrán otras sombras que vayan junto a la tuya, sombras inmensas, producto de ser eclipsadas por tu inmenso resplandor. Vendrá quien llene ese ese espacio recortado, quien desborde sus límites y lo supere en tamaño y en impacto.
    "En algún momento todo esto pasará". Es parte del ciclo que ya conocemos, el de convertirnos en prehistoria amorosa e ir disolviéndonos en la memoria del otro hasta desaparecer. Hay que remendar el corazón y las velas para buscar —como bien dices— el norte, el de ambos, cada uno ubicado en cuadrantes lejanos y orientado por estrellas distintas, por distintos mapas.
    Suena vacío, pero es cierto: solo queda aprender. Amar sin andar a los tumbos, sin andar a tientas.Espero que en algún momento encontremos eso. Me quedan los momentos felices, la gratitud y el agrado de haber cosido un retazo de mi existencia a la de una persona tan extraordinaria como tú.
    Te propongo que dejes este mensaje, para que en algún momento, cuando todo haya pasado, pasemos por aquí sin que duela. Deseo lo mejor, no solo para mí sino también para ti.

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