He sentido estos días que soy una parte de algo, que mi trabajo es juntar partes de un algo, que mi vida se divide en partes.
Cómo expresarlo bien, siento que soy una fracción, una fracción de todo mi yo, una fracción de todo lo que fue y una fracción de todo lo que voy a ser. No me siento mal por entenderme de esta forma, me siento extraña por entenderme de esta forma.
No importa si es en mi hogar o en el trabajo vivo con la sensación de estar olvidando algo, de que voy a dejar atrás una herramienta importante para la vida (una sensación muy tranquilizadora)
Lo importante de este nuevo descubrimiento es que no lo tomo como muchas de las cosas que me han sucedido anteriormente, llena de miedos o angustias. Esta vez asumo esto con la tranquilidad de saber que simplemente es parte de mi y tengo que lograr que mi vida sea cómoda, feliz y sencilla siempre, sin importar qué parte este o no viviendo.
Tengo un caso para contar, que es finalmente lo que me trajo a esta entrada de blog el día de hoy.
En 42 horas voy a afrontar una auditoría que estaba totalmente perdida desde que empecé a trabajar hace dos meses, durante este tiempo he fluctuado entre "todo va a estar bien" y "que mierdero" cada día durante todo el día. He trabajado en organizar y apoyar y gestionar y avanzar y siento que no llego a ningún lado. A veces con el sentimiento de que es mi responsabilidad que esta auditoria se pierda, a veces con el sentimiento de que es mi responsabilidad que esta auditoria se gane.
He sentido que todo es infructuoso y he sentido que se ve la luz al final del túnel. En 42 horas sabré que tanto de cada cosa es real y repasar toda la lista sabiendo qué sé qué me falta y que no es simplemente agonizante. En 42 horas ya todo esta hecho y aún así creo que puedo lograrlo pero luego siento que no y así se va el día.
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