viernes, 1 de julio de 2016

Pimentón.

La historia de Galla no es la más interesante de todas, realmente sospecho que ella cree que no es interesante pero algo de interesante tiene desde que la estoy contando. 

Empecemos por el final y de ahí armamos el resto: Galla muere. Ahora, iniciemos la historia:

Se encontraba Galla picando unos pimentones cuando sonó el teléfono y... espera un momento, ¿quiero contar la historia de una mujer aburrida como Galla y saber que al final de la historia va a morir? No estoy segura de querer hacer eso... pero creo que se lo debo a Galla entonces continúo:

Se encontraba Galla picando unos pimentones para una cena especial que  iba a dar en su casa esa noche; o sea que mientras Galla picaba los pimentones podría ser la mañana o el medio día pero, ¿quién se pondría a picar lo de la cena en la mañana? entonces supongamos que era sobre las dos pe eme. 

Se encontraba Galla picando unos pimentones a eso de las dos de la tarde para una cena especial que iba a dar en su casa esa noche a sus suegros que venían de muy lejos a conocerla. Ella obviamente estaba muy nerviosa porque su suegra era una señora muy dulce y Galla era diabetica, lo siento, ya retomo. 

Galla sólo conocía a su suegra por video chats y llamadas así que verla en persona le causaba un poco de ansiedad, así supiera de antemano que su suegra la adoraba en un rango bastante bueno para sólo tener cuatro meses de estar en una relación formal con su hijo. No el hijo de Galla, el hijo de la suegra de Galla. 

Ojo con esos detalles. 

Galla planeaba cocinarle un pato en salsa de pimentones a su suegra siendo muy conocedora de la fascinación de su suegra por estos dos ingredientes, lo malo era que Galla recién había dejado el vegetarianismo por su novio Sebastian, así que no recordaba muy bien si el sabor del pimentón combinaba con el pato, pero tenía un truco o plan b desde la perspectiva que se viera. 

Tenía una botella de Shiroz... mentiras, tenía una botella de vino tinto que había comprado en el supermercado que quedaba enfrente de su casa, muy bonito ese super por cierto, Galla podía comprar casi todos sus víveres ahí a muy buen precio y le agradaba el cajero, un muchacho flaco de ojos cafés que siempre le sonreía y le ofrecía un caramelo por su compra. Coqueta Galla. 


Volvamos al pato, Galla planeaba emborrachar ese pato de tal forma que sólo se sintiera el sabor del vino en caso de que el pimentón y el pato no combinaran pero para hacer su movimiento la comida debía estar lista mucho antes de que su suegra llegara por lo que eso nos responde por qué estaba Galla preparando una cena a las dos de la tarde.



FIN. 



Este no es el fin de la historia, recuerden que Galla muere.


domingo, 10 de abril de 2016

Las series, el amor and chill.

Quiero hablar del amor porque como toda emoción generada por una cadena de reacciones químicas no quiero esperar a que me corten el suministro para decir obviedades.

Me pareció muy cómico que hoy cuando llego la hora semanal que dedico a ver series, cuando fui a agarrar el pc lo vi como una cosa muy triste porque simplemente me iba a acostar en el mueble a alternar entre "Better Call Saulito" y "Dame Devil" y tomar limonada hasta que me dieran las diez de la noche para dormir. No supe cómo tomar que una persona fuese capaz de cambiarme la percepción que tenía sobre mis "planes divertidos" de fin de semana.

Después del momento cómico llegó la preocupación, "esto no me parecería aburrido si estuviéramos los dos, pero si estuviéramos los dos ya no sería mi hora semanal de ver series..." esa parte no me preocupó mucho porque igual no le tengo tanto cariño a las series pero luego mi cerebro desocupado siguió maquinando, "¿y si me acostumbro a ver series con él y luego pasa algo?" y pues ya no pensé sólo en las series, pensé en las cosas que hacemos y que pasaría con esas cosas si pasa algo! 

No quise seguir pensando porque aparentemente soy capaz de desatar un brote de virus mortal en mi cerebro si seguía por ese camino. 

Que asunto tan complicado es el amor, me pareció. 

Al final decidí no ver series, escuchar música (cosa aun peor, diría yo, para las cuestiones del amor) y venir a escribir que ahora no sé qué hacer con la hora semanal de series. 

sábado, 17 de octubre de 2015

Seguir Adelante

Es dificil decidir, sea cual sea la decisión, no importa si es comida o ropa o cambios importantes siempre se toman cinco minutos para ver qué es lo mejor o lo que mas conviene. No importa cuánto tiempo le dediquemos a pensar en la mayoría de los casos queda el sinsabor, el "y qué tal" pero no somos Marty Mcfly y después de decidir solo queda hacerle frente a las consecuencias. 

Toda esa compilación de obviedades solo para decir que hay una decisión que se salta las guardas de seguridad, no la pensamos, nos lanzamos de cabeza y como si estuviéramos en una competencia de cien metros planos al llegar a los cincuenta metros es que paramos un segundo a analizar... es solo un análisis de como vamos con esa nodecisión, ¿nos gustan las consecuencias? la mayoría dicen que sí, otros (y en este grupo me incluyo) agachan la cabeza y dicen bajito "creo que me apresure"

Apresurarse no es malo, eso nos decimos para darnos moral pero queda la duda "¿qué paso? ¿por qué sigue pasando?" es interesante que también alcanzamos a creer que la siguiente vez va doler menos, que no ya no nos va a importar pero -sorpresa sorpresa- se sigue sintiendo como si un cuchillo al rojo te atravesara el pecho. 

Ese dolor en mi caso viene de tener que aceptar que una vez mas algo paso, algo que hice o algo que dije; porque siempre el culpable se encuentra metido entre cuatro baldosas y comparte nuestro color de ojos o por lo menos pensamos así... o yo pienso así. 

Es un ciclo tortuoso: apresurarse, pensarlo, sentirse culpable y luego decir "renuncio" 

¿alguna vez se acaba ese circulo? 

Quería no alargarme pero mientras decidía cuantas lineas equivalían a "no alargarse" me pase del limite dos veces y decidí alargarme solo un poquito. 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Sin talentos

Hace poquito me preguntaron qué si no tenía algún hobbie o alguna actividad en la que desperdiciar parte de mi vida  y me dejaron fría porque la típica respuesta "escribir" me dejo de servir hace mucho tiempo.

Escribir que es como andar en bicicleta sí se puede olvidar, se puede oxidar la habilidad y en mi caso, me pase de largo el cultivo y simplemente creo que murió. Escribir informes - como alguien dijo una vez - no requiere de prosa, sólo es verificar tildes y no decir incoherencias; cosa que si se mira con detenimiento es mas bien triste... cuanta libertad que da dejar salir incoherencias, inofensivas y tiernas ideas sin hilo conductor que sólo querían conocer la luz sin esperar nada mas...

Retomando, la idea es que me quede con una verdad en las manos: no tengo un hobbie y entre tanto pánico porque me tocaba aceptar que me quede vacía sentí como una emoción toda boba. No necesito decir que cuando no estoy haciendo cosas productivas me dedico a una sola cosa y aquí la idea de hobbie me parece dolorosa, ¿cómo pueden decir que una actividad que genera placer no es productiva? nuestros representantes en la academia deberían repensar bien este concepto pero bueno, la cosa es que en mis ratos libres podría dedicarme hasta a cantar porque no tengo UN hobbie especifico. 

Sé que podría retomar la idea de dibujar pero no quiero que mas arboles mueran por alimentar bobadas, ya que tengo la oportunidad de decidir me gustaria que mi hobbie fuese algo que no requiriese de otras cosas para hacerse; decidí que mi hobbie es pensar. 

Lo hago mucho, no muy bien, pero se me da bien eso de tomar una idea y empezar a desmechuzarla para saber qué puede haber delante o detrás o hasta en los laditos; me funciona de maravilla cuando estoy estudiando y las letras por mas que trate de hacer de Víctor Frankenstein no cobran vida, tomo la idea y como si fuera de plastilina empiezo a pensarla y la vuelvo un personaje que dejo andar libre en mi mente. Es un ejercicio muy interesante y no sé de donde surgió pero ahora es mas yo que mi propia persona. 

Ser un individuo sin talentos tiene sus ventajas, dolorosamente eso sí, tuve que aceptar que de este pedazo de materia no va a salir el próximo Picasso ni la siguiente Frida Khalo pero bueno, según la metafísica ellos están por ahí, en la mente de algún niño otaku esperando para alcanzar los siguientes logros en su camino a la ascensión. 

Creo que otro problema de no tener hobbies es que no tengo un campo experimental donde practicar la disciplina y me tocara esperar a los treinta a que la ola de "qué estoy haciendo con mi vida" me instale ese chip. 

De momento disfruto ser una persona sin talentos, es dificil aceptar en publico que no me importa no saber dibujar, cantar, bailar o cualquier cosa que requiera nacer con eso adentro pero sobreviviremos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Corazón vacío

Es molesto sentirse vacío, sentir que no se siente nada, ser como esa hoja que cayó al charco y vaga mientras se hunde. Tal vez la palabra no sea molestia. En mi caso me hace sentir triste, no tener como canalizar mis sentimientos y emociones, no tener a quién llamar a decirle incoherencias o simplemente regalarle una mirada para que me pague con un beso. 

Parece que la gente le tuviera miedo a eso, a conectarse con una persona. Se ven parejas que no son parejas, gente que tiene un centro de poder en el pecho del que se desprende su dosis diaria de felicidad. Nadie los critica, en mi caso los envidio. No puedo ser feliz yo sola, necesito que mi familia este feliz y que la persona que quiero este feliz pero principalmente me gusta tener a quién querer para sentirme feliz. Es LINDO poder dejar de emitir y comenzar a recibir. Sentir que alguien esta feliz por estar a tu lado y que no tema hacer planes es de las cosas mas refrescantes que hay. Digo refrescante porque estar en una relación así te hace sentir bien, como recién levantado. No digo que la situación sea perfecta pero es gratificante saber que se cuenta con alguien a ese nivel. 

martes, 1 de septiembre de 2015

Cuándo Me Volví Esa

Esa que no confiaba en las palabras que oía, Esa que no creía en lo que veía. Esa. La que odiaba. Critique a Esa hasta que pude, hasta que note que le gustaba ponerse la misma ropa que yo usaba, hasta que empezó a recomendarme canciones. Cuando disfrutaba salir con ella y sin darme cuenta la extrañaba. Nos hicimos amigas. Estas relaciones no nacen en la explosión de la mañana, ella se gano todo a pulso. Me buscaba cuando necesitaba una amiga para llorar, me aconsejaba cuando me sentía perdida, creo que puedo decir que Esa se volvió mi mejor aliada un tiempo.

Nuestra relación no empezó fácil, pues obvio porque la odiaba, me parecía pretenciosa y al mismo tiempo ingenua. Cargada de inseguridad y de un temor que trataba de disimular con apatía. Esa, pobre Esa que siempre sentía que le mentían o que la estaban usando. Ahora que la conozco mejor sé que todo en ella responde a una sola cosa pero eso es tan intimo que no es correcto comentarlo. 

Un día simplemente se acerco a mi y me dijo que estaba cansada de que la rechazara sin razón. Que necesitaba una razón y se iba. No voy a mentir, pensé muchas pero ninguna me convencía y si no me convencían a mi menos a ella. 

Llega un momento en el que te resignas a aceptar que hay personas que DEBEN entrar a tu vida y bueno, me resigne y empece a conocer a Esa. 

Resulta que era una persona de lo mas amable, muy sociable y hasta graciosa con un problema terrible de confianza. Pensé que al ser amigas yo podría enseñarle como calmar un poco la ansiedad que sufría cuando creía que aquel muchacho con el que salía le estaba diciendo mentiras o el vacío que la atacaba cuando sentía que sus amigos estaban consiguiendo nuevos amigos. Reemplazandola. Realmente iba bien, ella se empezó a mostrar mas relajada y tranquila mientras que yo empece a sufrir mas porque él no me escribía o no quería llamarme. Aquí era ella la que me tranquilizaba diciéndome que tal vez estaba con amigos. Me estaba empezando a sentir rara, como ahogada. Esa consiguió un amigo nuevo, muy lindo que quiere salir a todas partes. Recuerdo que él también quería ir conmigo a todas partes. Ya no me ahogo ahora siento que me aprietan el pecho, ¿qué esta pasando?

Esa me dice que la hermana de su amigo es un amor y la invito a cenar. Le recuerdo nuestros planes y me pide que la perdone porque lo había olvidado y que igual podemos salir las tres. Aquí siento que me ahogo de nuevo. La comida estuvo aburridisima pero Esa se divirtió parece que tiene mucho en común con la hermana de su amigo y yo sigo pensando en él, que dice que su hermana y yo no nos llevaríamos bien. 

Ya no veo a Esa, parece que logro superar todos sus miedos y ahora confía, tiene una relación en muchos niveles con la gente que la rodea. Me siento rodeada de desconocidos. Aquella me esta mirando demasiado, seguro no le gusta lo que uso. Él me hablo para decirme que era mejor no seguir viéndonos. Había notado un cambio extraño en mi y no le gustaba sentirse presionado. Todavía no estaba listo para que su familia me conociera. Lo presione. Intenté pedirle perdón, decirle que no me importaba no conocer a su familia así me estuviera muriendo de ganas pero el dice que no se siente cómodo con la situación. Lo dejo ir, es mejor así. 

Aquel muchacho me dice que quiere salir conmigo pero no creo que quiera conocer, Él me abrió los ojos y ahora sé que nadie quiere conocerme. 

Ya no tengo amigas, todas me critican. Son mentirosas.
Él conoció a alguien para presentarle a su familia, dice que siente mucho lo que me dijo pero que no estaba listo para nada mas. Ahora sí.


Soy esa, y Esa ahora es yo. Creo que ahora alguien mas le robara a Esa mi vida y ella volverá a ser yo algún día. Eso espero. 

domingo, 30 de agosto de 2015

El Arte De No Saber Escribir.

Pase un tiempo  bloqueada, no me surgían las palabras y ningún tema era suficiente para dejarme llevar. Probé ideas “nuevas” tal vez si trato de escribir un cuento… pero seguía sin sentirme satisfecha con el resultado así que pensé ¿por qué  no escribir sobre lo difícil que se vuelve escribir? Me pareció una idea buena ya que de lo que más puedo hablar ahora es de lo vacía que me siento cada vez que abro una página en Word y veo titilar a mi buena amiga la rayita negra que en este momento no logro recordar cómo fue bautizada o cuando intento escribir a mano pensando que sí vuelvo a las raíces tal vez recupere la musa pero nada, después de cinco líneas aleatorias donde pruebo todas las maneras de escribir mi nombre renunció. También quiero sumar a mis frustrantes intentos de escribir el hecho de que ahora soy aún más consciente de mi falta de técnica y que nunca sé dónde va punto o una coma o un punto y coma, qué no tengo ni remota idea de qué es una coma vocativa y de qué hace muy poco descubrí que había un presente pluscuamperfecto. Así que aun con todas estas cosas encima quise escribir que no tengo ni idea como escribir.

El problema empezó cuando me gradué del colegio  y ya no podía escribir cuentos en todas las clases; mis mejores cuentos siempre fueron en Matemáticas porque odie tanto esa materia que me dejaron pasarla solo para no ver mi cara porque perdí de sexto a décimo cada uno de los periodos de matemáticas, álgebra, trigonometría y una que no me tome ni la delicadeza de recordar el nombre y lo mejor era que siempre tenía una excusa: de sexto a octavo me toco una profesora desvergonzada que no enseñaba nada sino que hablaba por celular así que no me quedo otro remedio que ignorar todo.

(PAUSA POR UNA CRISIS DE AGUACATE EN LA COCINA)

Bueno no quiero alargar el drama con mis profesores de matemáticas, esa historia es para después, aquí estamos hablando de que en la parte de atrás de todos mis cuadernos tenía las mejores historias de amor que se pudiera imaginar una niña de 13 años que por tímida y “rara” no pensaba en lo mismo que sus compañeras y (esto es tomado de la realidad) por eso era la mejor amiga relegada del grupo. Otra historia que tal vez algún día cuente.

Aunque mis mejores historias salían de las clases de español de las que ahora sé eran pésimas o yo tenía un déficit de atención gigante que nadie nunca noto porque no se muchas cosas básicas que debería saber, aun así fui la mejor alumna de Español todos los años menos esa vez que nos llevaron un practicante medio periodo que por alguna razón desconocida me paso todos los exámenes perdidos y los talleres y los orales, en fin, tal vez el sí vio mi déficit pero no lo dejaron curarme porque no solo no le valieron su calificación sino que al próximo corte no lo vimos más (Donde quiera que estés perdóname ahora sé que tenías razón)
  
Pase el colegio explotando mi vena escritora como les decía pero a la hora de la verdad no tenía nada, ni siquiera sabía dónde poner una tilde, aunque la imaginación me decía lo contrario porque podía inventarme una historia en una rascada, lo difícil era ponerla en el papel; dibujar no es lo mío, lo sé porque lo intente y eran garabatos que a mucho honor quería pero no dejaban de ser garabatos así que sé que lo mío es inventar. Solo eso. Entonces busque soluciones desesperadas, me abrí un blog que prometía ser la solución a mis males ya que se podían escribir historias cortas y con errorcitos por aquí y por allá donde lo importante era la intención pero el salto creativo solo me duro tres entradas y volví a verme a solas con mi amiga la raya negra titilante, ya en este nivel no nos queríamos y sentíamos que debíamos terminar la relación por lo sano.

Como seguí teniendo ideas locas pero muy cortas y muy flojas me quede en Twitter donde todo cabía y te iban corrigiendo en tiempo real, el ejercicio se volvió muy bueno para la técnica pero cuando quise sentarme a escribir ya enterada un poco más de todo lo que debía saber había perdido a mi parecer el toque.


Recordé que la entrada era sobre no saber escribir y ahora que ya hice un breve paseo por mi vida, retomo, creo que nadie sabe realmente como escribir y cada quien lo intenta lo mejor que puede. Lo importante es que cuentan con lo que todos los que queremos escribir deberíamos tener: ideas.