viernes, 20 de diciembre de 2019

Un Cielo Sin Estrellas.

Los jueves son días por lo general aburridos porque les tocó existir siendo la antesala del viernes.

El jueves, es un día sencillo, de no hacer planes por lo general, de oír la playlist de todos los días. Es un día en el que poca gente se siente especial.

Pero ayer no fue un jueves de esos jueves aburridos, ayer el jueves fue una puerta que se abría ante mi.

Sucedieron muchas cosas pero quiero hablarles del cielo sin estrellas que tuve la oportunidad de ver.

Salí de mi terapia a las ocho de la noche, llamé a una amiga con la que había quedado de encontrarme. Ella no me contesto. Entonces salí a la calle y pensé en pedir un taxi para llegar a mi casa, hice el intento pero me di cuenta que el costo estaba muy elevado y como estoy en un periodo de ahorrar decidí irme caminando hasta la estación del MIO más cercana, que era medianamente lejos pero seguía siendo caminable.

En el momento me di cuenta que la noche estaba muy linda y era bueno caminar entonces arranqué.

Iba muy atenta al camino, mirando todo, sintiendo el frío de la noche y sintiendome apacible.

En un momento vi un edificio con un cartel de "se arrienda" y me pareció muy bonito, por lo que pensé en acercarme a una tienda-mercadito en la esquina para preguntar si tenían idea de qué rango sería el arriendo de ese sitio tan lindo.

Cuando llegué compré un jugo para el hambre y me acerqué a pagar y a preguntar por el edificio, la cajera que estaba atendiendo a una señora muy amable, me dijo "Que pena, no sé", una señora que escuchó mi pregunta me dijo que no sabía cuánto costaba ese pero que sí sabía de los que estaban a la vuelta.

Como dijo "a la vuelta" decidí asomarme a mirar, caminé dos pasos y vi una casa, sencilla de tres pisos con una peluquería en el primero y un letrero gigante de "se arrienda"

Le tomé una foto.

Cuando me di cuenta tenía a la señora detrás de mi diciendome "esos no son, venga yo la llevo" y me hizo caminar hasta la mitad de la cuadra.

Me mostro un edificio que se veía recién construido y marcó un numero en el citofono.

 Le contesto una voz masculina con acento español.

Les voy a ahorrar todos los detalles de esa parte porque estuve veinte minutos hablando con él antes de que me dejara entrar a verlos y fue la experiencia más maravillosa de mi vida.

Me contó los pormenores de la construcción, de los apartamentos, de sus planes, y me mostró el tercer piso.

El tercer piso todavía está en construcción, esta en obra negra y tiene una terraza.

Fue muy extraño subir con un completo desconocido a un edificio a medio hacer pero valió totalmente la pena.

Salimos al aire libre en medio de toda esa oscuridad y mire al cielo, vi un cielo azul lleno de nubes y sentí calma, como no la había sentido en mucho tiempo. Fueron dos minutos de paz antes de que Angél me volviera a enviar de regreso a la calle con la promesa de que uno de esos huecos, llenos de cemento y oscuridad en un futuro muy cercano se volvería mi nuevo hogar. 

lunes, 16 de diciembre de 2019

Me Quedé

Ha pasado tanto tiempo que no sé que decirme a mi misma, creo que este año como resumen general fue exageradamente bueno. Podría hacer un resumen:

Conseguí la tan anhelada estabilidad laboral, aun habiendo cambiado dos veces de trabajo en un año.

Es la primera vez que logro hacerlo porque lo deseo no porque me toca.

Acabé una relación dañina que me hacía muchísimo daño.

Aprendí a soltar, pero no románticamente sino de verdad, entendí que no debo conservar a toda la gente en mi vida solo por que sí.

Pasé un semestre muy muy muy malo pero logré llegar a tercer semestre de una carrera. Solo me demoré nueve años en lograrlo. Se siente agotadorsisimo pero al mismo da una sensación de felicidad amarga.

Cree relaciones sanas de amistad, donde las emociones de todes importan y deje de creer que todo giraba en torno a mi cosa bastante difícil de lograr ya que tengo un complejo serio de víctima que aún trabajo fuertemente.

Empecé a asistir a terapia, y acepte que si tengo un problema y tengo la solución no debo pelear sino aceptarla así me duela o crea que me va a cambiar.

Cambiar es bien, es positivo, es movimiento, es energía.

Sigo siendo muy mala para manejar mi propio dinero y aunque este año mejoro considerablemente sigo siendo un hueco y todavía no logro aprender a ahorrar.

Baile muchísimo este año, fue increíble sentir dolor de piernas por bailar salsa toda la noche. Como terapia lo recomiendo

Me desprendí de tabúes, del cuerpo, de la vida, del sexo.

Aprendí a querer.

Retorne a la lectura, de forma lenta pero segura.

Viaje.

Vi mis artistas favoritos.

Creería que soy una persona más fuerte.

Al final esto no era lo que pensaba decir, la verdad se me olvidó un poco por qué abrí la ventana en primer lugar pero ya después de escribir todo esto considero que debo cerrar el balance y asumir que todo lo que pasó y todo lo que vendrá al final será porque actué en consecuencia.

Quiero agregar que una cosa que quisiera para el nuevo es dejar de sentir angustia, es muy cansado todo el tiempo sentirte en peligro.

Espero lograr mi paz mental y avanzar a nuevos terrenos, 

sábado, 20 de julio de 2019

Meramente yo

Hay muchos momentos de la vida en los que la frustración puede llevarnos a cometer sin numero de locuras; el desespero de no llegar a ningún lado acaba por estallar hasta a la mente más serena. 

A mi en lo personal me ha pasado infinidad de veces desde que decidí - sin saber -  que era momento de irme de mi casa, creo que lo mejor que me podría haber sucedido en esa época es que alguien me cogiera del pelo y me encerrara hasta que fuera un ser humano razonable. Eso no paso. 


Como tampoco paso que nadie me explico que cuando uno trabaja debe asumir responsabilidades y que ya no es el colegio y que tu mamá deja de entenderse con el coordinador académico cuando incumples algo.  En este mundo adulto cuando incumples en algo con tu trabajo lo único que esperas es que en el mejor de los escenarios la carta de referencia quede con alguna palabra bonita. 

Estoy en la -calle- desde los dieciocho, literalmente, en el segundo que cumplí años arme mi maleta y como toda rebelde tire la caña lo más lejos que me daba y gracias al ser invisible que me cuida no fue muy lejos. 

Todo lo que ha pasado desde esa época ha sido meramente porque yo lo decidí sin saber, tome conciencia de mis actos a los veintidós años y fue una bomba reveladora porque sentí la abrumadora realidad de que era responsable de mi humanidad. 

Aunque hacerme consciente no indica que me hiciera responsable, eso sucedió a los veinticinco años. 

Uno creería que ya en este punto por fin logre lo que estaba buscando desde los dieciocho: independencia, madurez, estabilidad, definir metas, alcanzar logros. 

Parcialmente, sí. 


Pero llegar acá solo me ha causado aún más frustración y ahora siento ansiedad de ver todo el tiempo que estuve perdida y caminando sin razón ni oficio. Siendo como que no era sino que estaba probando. 

sábado, 23 de marzo de 2019

Si no hay química no hay corazón


Esta semana ha sido, como pocas, muy dura de vivir y no exactamente porque todo me este saliendo mal. Curiosamente pasa que todo marcha como yo quiero que marche.


Decidí lo que no me había decidido a decidir y dije en voz alta palabras que no había querido pronunciar y cuando abandonaron mi cuerpo y cumplieron su función todo sobre lo que estaba parada se movió.

Es importante aclarar que aunque estoy muy quebrada en este momento estoy tranquila porque mantengo la mente en el norte. Mi Norte.

Este pequeño barco que con los golpes parece que se hunde cada vez hasta ahora sigue manteniéndose en rumbo, eso sí, cada vez con más parchecitos.

He tenido que revisar varias muchísimas veces qué es lo que estoy haciendo, cómo cuando uno no esta seguro de que los pies le van a responder y en cualquier momento las rodillas van a tocar tierra. Me descubro dolorosamente, me conozco en un momento en el que no creí llegar a estar nunca.

Y no es porque anteriormente nunca me hubiera pasado tener que volver a empezar, la diferencia en este caso es todo el camino que tenía por delante y que ahora debo abandonar sin *razón aparente*

Razones podrían ser miles pero ninguna se me hace lo suficientemente grande, fuerte, valida. Cada día que pasa veo más y más pequeña la razón por la que me metí en esto.

Tengo que repetirme que esto es por mi, así sienta un hueco gigante en el pecho y sienta que no tiene sentido.

Debo recordarme que debo correr muchísimo para alcanzarme porque otra vez me deje atrás.

Esta vez las lagrimas me salen como ácido porque no son las lagrimas de "por qué te fuiste" sino que son lagrimas de "¿qué putas estábamos haciendo?" son lagrimas de ver mi casa vacía, son lagrimas de ver mi reflejo solo en la sombra de la calle, son lagrimas de entender que nadie jamás volverá a llenar ese espacio que tiene una figura recortada a tamaño real.

Que aunque sané todos estos vacíos, siempre tendré esa figura recortada en mi.

Me siento molesta, lastimada, herida, triste y abandonada pero respiro y sé que en algún momento todo esto pasara. No solo para mi sino también para él.

domingo, 9 de septiembre de 2018

No Comeréis


Recuerdo cuando pensaba que escribir era sencillo porque mis manos buscaban el papel sin darme cuenta realmente de lo que estaba haciendo. 

Era mi forma de respirar en una época en la que no sabía hacer otra cosa. 

Siempre me digo que no sé cuándo dejé de hacerlo pero creo que si lo analizara podría ver el momento en que cogí una hoja y no pude volver a poner palabras en ella sin sentir que era todo un desastre.

En ese momento me volví un desastre en general. 

Empecé a vivir mi existencia de ese modo, creyendo que en cada aspecto de mi vida era un desastre y por lo tanto eso esperaba dar. 

Tampoco sé en que momento me di cuenta  que no soy un desastre, que realmente soy buena en muchas cosas y que si quiero ser buena en otras requiero esforzarme. 

Parece algo básico pero no lo es, realmente no es básico porque interiorizar el propio conocimiento de si mismo es de las cosas más difíciles que hay, para es como tratar de instalar un programa en un computador de avanzada usando un disquete. 

domingo, 21 de enero de 2018

Por mera flojera, la verdad.

Esta entrada tiene un solo objetivo, único, directo y esclarecedor: explicar "Las Cybergallinas. Escena I" 

Resulta que esa historia se me ocurrió un día en un tuit y me dio mucha risa pero no se me dio por hacer un hilo ni nada de eso, luego quise escribirle una nota en el blog y más tarde pensé en escribirla a mano. 

Cómo soy muy floja y abandonada ninguna de esas opciones se dio pero la idea de terminar la historia seguía conmigo así que pensé "voy a grabarme contando la idea y luego la transcribo" pero como mi nivel de flojera es demasiado alto cuando vi que el audio tenía cinco minutos y no había ni acabado de describir un agente de la historia sufrí un ataque serio de "no puede ser, esto no va a pasar jamás" 

Igual no quería abandonar la bendita historia entonces opte por hacerme de todas las herramientas tecnológicas posibles en este bello momento de la tecnologia y decidí que la voy a contar en mi cuenta de soundcloud pero -y este pero sí es el colmo de los peros- ya había grabado algo y no quería volverlo a grabar así que, ¿qué hice? subí el audio así "sucio" con eco y con dos notificaciones de whatsapp sonando a la mitad. 

Espero sepan perdonar mi grosería de subir una cosa tan horrible pero en recompensa el siguiente audio será sin eco y sin notificaciones con argumento, inicio y nudo porque este audio solo fue para explicarles la severa importancia de empezar a construir las cybergallinas. 

No siendo más, acá les dejo el link. 

https://soundcloud.com/karol-vanessa-izquierdo/las-cybergallinas-escena-i

ATENTA A LOS COMENTARIOS PARA INVENTARLE PERSONAJES INTERESANTES A LA HISTORIA. 

martes, 9 de enero de 2018

Recuérdame


Escucho una canción exageradamente emotiva para mí mientras escribo esto, así que todo es cien por ciento sentimientos. Dicho eso, inicio: 

Este fin de semana que pasó estuve con un amigo haciendo de todo, poniéndonos ontológicos y místicos, hablando de la trascendencia del universo y viendo netflix y entre conversaciones que iban y venían terminamos hablando de nuestros amigos, los suyos y los míos y durante la charla el solto una frase que en el momento me pico pero no le di revuelo porque no la analice ahí mismo. 

Él dijo: "desde que la conozco solo he pasado cuatro días sin hablar con ella"

Esto lo dijo mientras me explicaba la relación que existe entre él y una chica, dijo cosas más interesantes como que los unía el gusto por cosas exageradamente específicas y pues dejó claro que tenían una relación a un nivel inimaginable.

Y bueno, ha pasado que mientras repetía por enésima vez una canción que no logro entender del todo pero siempre logra ponerme emotiva he recordado la frase y sentí un estrujon en el corazón. 

Nunca he sido constante con nada, ni con los trabajos, ni con los intereses ni con los amigos; constante no significa que abandono solo que voy y regreso mucho no soy permanente, no logro serlo y no sé como serlo pero sé también que la gente a tu alrededor sí puede ser constante (y esto es un pensamiento muy egoísta yo sé) y permanecer en tu vida. 

Soy la clase de gente que habla una vez al mes con la mejor amiga y no siente que este mal, entonces no sé por qué me dolió tanto una frase que sé que es la realidad para la mayoría de la gente. 

La gente sí habla mucho con sus amigos. 

Con él puedo pasar más de un mes sin hablar y saludarnos como si nada, y nunca había pensado que fuera malo. 

Creo que lo que me incordio de la frase fue el tono, dijo "no he pasado más de cuatro días sin hablar con ella" con devoción, como si necesitara de sus palabras para ser. 

Tal vez simplemente sea la emotividad que me corre por el cuerpo la que me haga pensar así pero me parece que no tener a alguien que diga con devoción que no puede pasar más de cierto tiempo sin hablar conmigo esta mal. 

En cierta forma puedo decir que estoy celosa de ella porque logra que la gente la quiera y la necesite y tal vez ni lo sepa. Eso debe ser hasta un don. 

Ahora siento de nuevo que mi forma de querer esta mal, que soy como un accesorio en la vida de la gente y sí me pone triste pero no sé cómo no ser así.