viernes, 20 de marzo de 2020

Estos Tiempos


Despertar, prender los computadores, levantarse de la cama, cepillarse los dientes.
Mirar la hora, prepararse algo de comer, revisar el correo, volver a mirar la hora. 
Volver a la cama, mirar la hora nuevamente. Comer otra vez. 
Respirar, mirar la hora. 
Pensar en los problemas que tenías antes de que todo esto empezara, ¿siguen ahí? 
sí siguen ahí,  parecen más pequeños pero en realidad se están haciendo más grandes. 

Respirar, pensar. 
Trabajar o tratar de trabajar o tratar de recordar que era eso tan importante que tenías que hacer el lunes de la semana pasada. 

Contemplar la soledad, caminar en los diez metros cuadrados que tienes disponibles. 
Seguir pensando. 
¿se te esta olvidando algo? tal vez. 
Limpias por quinta vez en la semana, por quinta vez en el día, por quinta vez en esa hora. 

La fe esta puesta en superar, en avanzar, en sobrevivir, en creer. 
No sientes la velocidad de tus pies, la rapidez de tus palabras, estas ocupado en tener fe. 
No puedes pausar ni un segundo porque si te detienes se puede caer todo y no podrías sobrevivir. 

Nuevamente, despiertas. ¿cambio algo? ¿esta pasando algo? ¿es todo esto algo que me estoy imaginando? no, es real. 
Esta en la televisión, esta en la radio, esta en la internet, esta en la mirada de tus vecinos, en la voz de tu mamá, en la vocecita que te habla todos los días en tu interior. 

Quisieras que muchas cosas fueran diferentes. 
Tener compañía, tener una casa más grande, tener más plata en la cuenta, tener dos gatos, un perro, tener una terraza, tener a tu familia cerca. 

Pero te despiertas nuevamente, estas solo y esa angustia cada vez se hace más pesada.
Detienes el pensamiento porque no puedes estar angustiado, toda tu energía se debe gastar en creer. 

sábado, 4 de enero de 2020

No soy más de lo que puedo dar

Quisiera no sentir lo que siento, a veces me encuentro haciendo muchísima fuerza para no sentirlo, el ejemplo más cercano que podría usar para explicarlo sería ir en un bus dando vueltas con mareo y tratando con todas mis fuerzas de no vomitar. 

En serio odio sentirme de esa forma todo el tiempo, odio sentirme tan fuera de mi control aunque creo que nunca he tenido control sobre mi misma, no quiero sonar romántica ni clichesuda con lo del "barco a la deriva" y tampoco aplico a esa metáfora, viéndome siento que soy como un perro al que han pateado toda su vida y cuando ve un pie tiembla y llora y siente muchísimo pánico.  

No sé de dónde viene esa sensación, mi vida ha sido dificil pero, ¿quién no tiene una vida dura siendo de la clase baja de este país?

Tampoco sé cuál es mi pie metafórico, por mucho tiempo creí que lo sabía, estaba totalmente segura de saberlo y de forma muy desordenada trate de encaminar todos mis esfuerzos en lograr superar a mi pie. 

Tuve un momento en el que todo estaba bien pero no lo estaba. 

Y volví a sentir el pánico, el miedo, el llanto, el temblor. 

También odio no poder explicarlo bien, que la gente a mi alrededor tenga que lidiar conmigo y solo vea a una persona amargada, cansada, sin iniciativas o _aburrida_ 

No sé realmente como medir el esfuerzo que hago para que la gente no se sienta incomoda conmigo, hace mucho tiempo pensaba en que no me importaba y que no era mi problema pero hoy sé que sí me importa y sí es mi problema. 

Porque soy yo la que hace eso, soy yo la que genera esas emociones en las personas. 

Quisiera que la gente que amo tuviera claro que aunque yo sea este desastre de ser humano los amo con todo, pero no sé si saben, nuevamente por momentos creía saber pero luego me doy cuenta que no. 

No soy más de lo que puedo dar y creo que eso es muy poco. 

viernes, 20 de diciembre de 2019

Un Cielo Sin Estrellas.

Los jueves son días por lo general aburridos porque les tocó existir siendo la antesala del viernes.

El jueves, es un día sencillo, de no hacer planes por lo general, de oír la playlist de todos los días. Es un día en el que poca gente se siente especial.

Pero ayer no fue un jueves de esos jueves aburridos, ayer el jueves fue una puerta que se abría ante mi.

Sucedieron muchas cosas pero quiero hablarles del cielo sin estrellas que tuve la oportunidad de ver.

Salí de mi terapia a las ocho de la noche, llamé a una amiga con la que había quedado de encontrarme. Ella no me contesto. Entonces salí a la calle y pensé en pedir un taxi para llegar a mi casa, hice el intento pero me di cuenta que el costo estaba muy elevado y como estoy en un periodo de ahorrar decidí irme caminando hasta la estación del MIO más cercana, que era medianamente lejos pero seguía siendo caminable.

En el momento me di cuenta que la noche estaba muy linda y era bueno caminar entonces arranqué.

Iba muy atenta al camino, mirando todo, sintiendo el frío de la noche y sintiendome apacible.

En un momento vi un edificio con un cartel de "se arrienda" y me pareció muy bonito, por lo que pensé en acercarme a una tienda-mercadito en la esquina para preguntar si tenían idea de qué rango sería el arriendo de ese sitio tan lindo.

Cuando llegué compré un jugo para el hambre y me acerqué a pagar y a preguntar por el edificio, la cajera que estaba atendiendo a una señora muy amable, me dijo "Que pena, no sé", una señora que escuchó mi pregunta me dijo que no sabía cuánto costaba ese pero que sí sabía de los que estaban a la vuelta.

Como dijo "a la vuelta" decidí asomarme a mirar, caminé dos pasos y vi una casa, sencilla de tres pisos con una peluquería en el primero y un letrero gigante de "se arrienda"

Le tomé una foto.

Cuando me di cuenta tenía a la señora detrás de mi diciendome "esos no son, venga yo la llevo" y me hizo caminar hasta la mitad de la cuadra.

Me mostro un edificio que se veía recién construido y marcó un numero en el citofono.

 Le contesto una voz masculina con acento español.

Les voy a ahorrar todos los detalles de esa parte porque estuve veinte minutos hablando con él antes de que me dejara entrar a verlos y fue la experiencia más maravillosa de mi vida.

Me contó los pormenores de la construcción, de los apartamentos, de sus planes, y me mostró el tercer piso.

El tercer piso todavía está en construcción, esta en obra negra y tiene una terraza.

Fue muy extraño subir con un completo desconocido a un edificio a medio hacer pero valió totalmente la pena.

Salimos al aire libre en medio de toda esa oscuridad y mire al cielo, vi un cielo azul lleno de nubes y sentí calma, como no la había sentido en mucho tiempo. Fueron dos minutos de paz antes de que Angél me volviera a enviar de regreso a la calle con la promesa de que uno de esos huecos, llenos de cemento y oscuridad en un futuro muy cercano se volvería mi nuevo hogar. 

lunes, 16 de diciembre de 2019

Me Quedé

Ha pasado tanto tiempo que no sé que decirme a mi misma, creo que este año como resumen general fue exageradamente bueno. Podría hacer un resumen:

Conseguí la tan anhelada estabilidad laboral, aun habiendo cambiado dos veces de trabajo en un año.

Es la primera vez que logro hacerlo porque lo deseo no porque me toca.

Acabé una relación dañina que me hacía muchísimo daño.

Aprendí a soltar, pero no románticamente sino de verdad, entendí que no debo conservar a toda la gente en mi vida solo por que sí.

Pasé un semestre muy muy muy malo pero logré llegar a tercer semestre de una carrera. Solo me demoré nueve años en lograrlo. Se siente agotadorsisimo pero al mismo da una sensación de felicidad amarga.

Cree relaciones sanas de amistad, donde las emociones de todes importan y deje de creer que todo giraba en torno a mi cosa bastante difícil de lograr ya que tengo un complejo serio de víctima que aún trabajo fuertemente.

Empecé a asistir a terapia, y acepte que si tengo un problema y tengo la solución no debo pelear sino aceptarla así me duela o crea que me va a cambiar.

Cambiar es bien, es positivo, es movimiento, es energía.

Sigo siendo muy mala para manejar mi propio dinero y aunque este año mejoro considerablemente sigo siendo un hueco y todavía no logro aprender a ahorrar.

Baile muchísimo este año, fue increíble sentir dolor de piernas por bailar salsa toda la noche. Como terapia lo recomiendo

Me desprendí de tabúes, del cuerpo, de la vida, del sexo.

Aprendí a querer.

Retorne a la lectura, de forma lenta pero segura.

Viaje.

Vi mis artistas favoritos.

Creería que soy una persona más fuerte.

Al final esto no era lo que pensaba decir, la verdad se me olvidó un poco por qué abrí la ventana en primer lugar pero ya después de escribir todo esto considero que debo cerrar el balance y asumir que todo lo que pasó y todo lo que vendrá al final será porque actué en consecuencia.

Quiero agregar que una cosa que quisiera para el nuevo es dejar de sentir angustia, es muy cansado todo el tiempo sentirte en peligro.

Espero lograr mi paz mental y avanzar a nuevos terrenos, 

sábado, 20 de julio de 2019

Meramente yo

Hay muchos momentos de la vida en los que la frustración puede llevarnos a cometer sin numero de locuras; el desespero de no llegar a ningún lado acaba por estallar hasta a la mente más serena. 

A mi en lo personal me ha pasado infinidad de veces desde que decidí - sin saber -  que era momento de irme de mi casa, creo que lo mejor que me podría haber sucedido en esa época es que alguien me cogiera del pelo y me encerrara hasta que fuera un ser humano razonable. Eso no paso. 


Como tampoco paso que nadie me explico que cuando uno trabaja debe asumir responsabilidades y que ya no es el colegio y que tu mamá deja de entenderse con el coordinador académico cuando incumples algo.  En este mundo adulto cuando incumples en algo con tu trabajo lo único que esperas es que en el mejor de los escenarios la carta de referencia quede con alguna palabra bonita. 

Estoy en la -calle- desde los dieciocho, literalmente, en el segundo que cumplí años arme mi maleta y como toda rebelde tire la caña lo más lejos que me daba y gracias al ser invisible que me cuida no fue muy lejos. 

Todo lo que ha pasado desde esa época ha sido meramente porque yo lo decidí sin saber, tome conciencia de mis actos a los veintidós años y fue una bomba reveladora porque sentí la abrumadora realidad de que era responsable de mi humanidad. 

Aunque hacerme consciente no indica que me hiciera responsable, eso sucedió a los veinticinco años. 

Uno creería que ya en este punto por fin logre lo que estaba buscando desde los dieciocho: independencia, madurez, estabilidad, definir metas, alcanzar logros. 

Parcialmente, sí. 


Pero llegar acá solo me ha causado aún más frustración y ahora siento ansiedad de ver todo el tiempo que estuve perdida y caminando sin razón ni oficio. Siendo como que no era sino que estaba probando. 

sábado, 23 de marzo de 2019

Si no hay química no hay corazón


Esta semana ha sido, como pocas, muy dura de vivir y no exactamente porque todo me este saliendo mal. Curiosamente pasa que todo marcha como yo quiero que marche.


Decidí lo que no me había decidido a decidir y dije en voz alta palabras que no había querido pronunciar y cuando abandonaron mi cuerpo y cumplieron su función todo sobre lo que estaba parada se movió.

Es importante aclarar que aunque estoy muy quebrada en este momento estoy tranquila porque mantengo la mente en el norte. Mi Norte.

Este pequeño barco que con los golpes parece que se hunde cada vez hasta ahora sigue manteniéndose en rumbo, eso sí, cada vez con más parchecitos.

He tenido que revisar varias muchísimas veces qué es lo que estoy haciendo, cómo cuando uno no esta seguro de que los pies le van a responder y en cualquier momento las rodillas van a tocar tierra. Me descubro dolorosamente, me conozco en un momento en el que no creí llegar a estar nunca.

Y no es porque anteriormente nunca me hubiera pasado tener que volver a empezar, la diferencia en este caso es todo el camino que tenía por delante y que ahora debo abandonar sin *razón aparente*

Razones podrían ser miles pero ninguna se me hace lo suficientemente grande, fuerte, valida. Cada día que pasa veo más y más pequeña la razón por la que me metí en esto.

Tengo que repetirme que esto es por mi, así sienta un hueco gigante en el pecho y sienta que no tiene sentido.

Debo recordarme que debo correr muchísimo para alcanzarme porque otra vez me deje atrás.

Esta vez las lagrimas me salen como ácido porque no son las lagrimas de "por qué te fuiste" sino que son lagrimas de "¿qué putas estábamos haciendo?" son lagrimas de ver mi casa vacía, son lagrimas de ver mi reflejo solo en la sombra de la calle, son lagrimas de entender que nadie jamás volverá a llenar ese espacio que tiene una figura recortada a tamaño real.

Que aunque sané todos estos vacíos, siempre tendré esa figura recortada en mi.

Me siento molesta, lastimada, herida, triste y abandonada pero respiro y sé que en algún momento todo esto pasara. No solo para mi sino también para él.

domingo, 9 de septiembre de 2018

No Comeréis


Recuerdo cuando pensaba que escribir era sencillo porque mis manos buscaban el papel sin darme cuenta realmente de lo que estaba haciendo. 

Era mi forma de respirar en una época en la que no sabía hacer otra cosa. 

Siempre me digo que no sé cuándo dejé de hacerlo pero creo que si lo analizara podría ver el momento en que cogí una hoja y no pude volver a poner palabras en ella sin sentir que era todo un desastre.

En ese momento me volví un desastre en general. 

Empecé a vivir mi existencia de ese modo, creyendo que en cada aspecto de mi vida era un desastre y por lo tanto eso esperaba dar. 

Tampoco sé en que momento me di cuenta  que no soy un desastre, que realmente soy buena en muchas cosas y que si quiero ser buena en otras requiero esforzarme. 

Parece algo básico pero no lo es, realmente no es básico porque interiorizar el propio conocimiento de si mismo es de las cosas más difíciles que hay, para es como tratar de instalar un programa en un computador de avanzada usando un disquete.